En éste apartado se desarrolla y trabaja el sentido filosófico de aprehensión y comprensión del mundo, que mediante una concentración del hombre en sí mismo y el entorno natural ayuda a desarrollar el sexto sentido.

         El ejercicio del Nanatsu No Chikara (las siete fuerzas del Nanbudo) o filosofía de la vida, nos ayuda y permite acceder a otra dimensión dentro del mundo que nos rodea.

 

(La meditación)

         El Nanatsu no chikara es una meditación activa, que tiene como objetivo el desarrollo de las capacidades superiores a través de las siete fuerzas, que todos y cada uno de nosotros tenemos y debemos desarrollarlas de manera positiva.

Así tenemos:

• Tai Ryoku (la fuerza física)

         Es la fuerza del cuerpo. El cuerpo está considerado como el origen del hombre.

Si la posición del cuerpo es correcta, la posición del espíritu también. No es una fuerza muscular, sino una fuerza psíquica.

•  Tan Ryoku (la fuerza del coraje)

         Forjar la voluntad y la fuerza del carácter a fin de que podamos emprender y realizar con determinación un proyecto o una acción positiva aunque las circunstancias no sean demasiado propicias.

•  Handan Ryoku (la fuerza del juicio)

         La importancia de tener un juicio estable y claro para poder analizar las circunstancias del momento.

•  Danko Ryoku (la fuerza de acción)

         Tomar las responsabilidades con firmeza y con confianza en un mismo.

•  Sei Ryoku (energía positiva)

         Avanzar con positividad a pesar de los problemas que puedan surgir.

•  No Ryoku (la habilidad intelectual)

         Comprender y entender cualquier situación con inteligencia.

•  Seimei Ryoku (la fuerza vital)

         La fuerza vital que agrupa a todas las demás en una sola haciéndola mucho más grande.

         Estas siete fuerzas son indisociables, inseparables y deben de ir unidas a cualquier situación o decisión de nuestra vida, sirviéndonos como apoyo y motor de nuestras decisiones para a través de ellas llegar a un desarrollo completo de la persona como tal.

         Así, la meditación activa seria:

"Nanbudo Nanatsu no Chikara"...

Ichiban: Watashiwa Gankena Tai Ryoku-o Motte Imasu

"mi fuerza física es inquebrantable"

Niban: Watashiwa Kijona Tan Ryoku-o Motte Imasu

"mi fuerza de coraje es tenaz"

Sanban: Watashiwa Seitsushita Handan Ryoku-o Motte Imasu

"mi fuerza de juicio es justa"

Yonban: Watashiwa Kyorokuna Danko Ryoku-o Motte Imasu

"mi fuerza de acción es dinámica"

Goban: Watashiwa Seikkyokutekina Sei Ryoku-o Motte Imasu

"mi fuerza de energía es positiva"

Rokuban: Watashiwa Mujinzono No Ryoku-o Motte Imasu

"mi habilidad intelectual es ilimitada"

Nanaban: Watashiwa Mugenno Semei Ryoku-o Motte Imasu

"mi fuerza vital es infinita"

Watashiwa Tai-Ryoku, Tan-Ryoku, Handan-Ryoku, Danko-Ryoku, Sei-Ryoku, No-Ryoku, Seimei-Ryoku, O-Mochimashita...

"Ahora tengo siete fuerzas, que puedo utilizar para desarrollar lo que deseo obtener en mi vida, apoyándome en estas siete fuerzas, repito para mí mismo, mis objetivos en la vida".

         Así mismo dentro de nuestro emblema vienen las siete fuerzas unidas a los siete elementos de la tierra, dentro del que se encuentran los tres símbolos, como cuerpo (TAI) espíritu (SEI) y mente (DO), llegando a la elevación del espíritu a través de nuestro cuerpo.

 

 

 

         Para las nuevas incorporaciones, o para los que no sepan el porqué o de donde viene la tradición que tenemos de realizar la ceremonia de los 108 "Chikara-da, Yuki-da, Sinnen-da"(Principios básicos del Nanbudo), y más recientemente los 108 "NA-MU-TAI-TAN-HAN-DAN-SEI-NO-SE", os voy a explicar de dónde viene esa tradición y por que las hacemos.

         Como casi todos habréis podido observar en el último entrenamiento de "Fin de temporada" o en el último entrenamiento "del año", al finalizar el mismo, en lugar de la tradicional ceremonia de fin de la clase, se lleva a cabo una un poquito más larga, consistente en la repetición del Chikara-da, Yuki-da, Sinnen-da "108" veces en lugar de las 5 veces habituales, recientemente sustituidas por la composición "Na-Mu-Tai-Tan-Han-Dan-Sei-No-Se", la cual permite en una sola expiración recitar la abreviatura de las 7 fuerzas del Nanbudo anteriormente explicadas. Precedidas de las silabas Na (Nanbudo) y Mu( El todo y el nada... Yin-Yang).

         El origen del referido número 108, es genérico de la cultura Asiática y basado en su religión mayoritaria (Budismo), aunque cada País o cada zona obtiene el número 108 de diversas formas o por distintos motivos, si bien, nosotros vamos a centrarnos únicamente en el origen Japonés del 108.

         El 21 de diciembre y el 1 de enero, en Japón las campanas suenan 108 veces: son los pecados a evitar para alcanzar el Nirvana. Según los japoneses, los 108 pecados o tentaciones no son una larga lista a memorizar, sino que son catalogados de esta manera: 6 sentidos (vista, oído, tacto, olfato, gusto y mente), 3 tiempos (pasado, presente y futuro), 2 tipos de espíritu (puro o impuro en el momento), 3 resultados (si se ha sentido feliz, infeliz o indiferente al momento): 6x3x2x3=108.

         Los japoneses visitan masivamente templos y santuarios budistas con el fin de limpiar su alma de los 108 demonios que existen y que acumulan durante el año, para empezar así el nuevo año completamente limpios. Para ello, al entrar al templo o santuario, tocan una campana varias veces y compran diferentes amuletos relacionados con la buena suerte del año nuevo. Justo antes de la media noche, las campanas de los templos suenan 108 veces, 8 veces en el año viejo y 100 en el año nuevo, en homenaje a los 108 pecados del hombre en la tradición budista.

         Extrapolándolo a la cultura Occidental, la tradición del 108, sería similar al de las 12 campanadas y las 12 uvas que nos tomamos el día de Nochevieja.

         Nosotros lejos de temas religiosos o similares, únicamente nos quedamos con lo tradicional del 108, realizando la ceremonia como si de las uvas de Nochevieja se trataran, con los mismos deseos de buena suerte y prosperidad para todos los compañeros, finalizando así los entrenamientos de la temporada o del año en curso de una forma original.