Nanbudo Sakura Dojo
南武道
Torneo Internacional Oslo 2019
Crónica Oslo (Norway) 2019
By Renshi Shihan Alma Lara
Y tal como se presentó la temporada, cargadita de actividades, iniciamos nuestra primera aventura en Noruega…
Los 30 años del Dojo Sakura iniciaban su celebración con el Torneo Internacional en Oslo, que curiosamente, conmemoraba sus 50 años como Dojo de Artes Marciales, siendo el más antiguo de Noruega.
Por si ya eran pocos los nervios de ser el primer viaje internacional este año y lo que ello supone para nosotros, la huelga de personal de tierra del aeropuerto de Barcelona hizo que tuviésemos que adelantar nuestra salida, y era sólo la 1,30 de la mañana del jueves al viernes cuando el coche de Óscar, con Josan, Ruth y Carlos pasó por la puerta de nuestra casa para unirse al nuestro y partir camino al vuelo.
Inesperadamente, no tuvimos ninguna incidencia con maletas ni horarios y nos sobró mucho tiempo en el aeropuerto, lo que nos permitió tomar un copioso desayuno a intempestivas horas… Todos menos la pobre Ruth, que tenía que mantener la línea para no cruzar la meta de la siguiente categoría. Nunca los cafés saben tan buenos como en la cafetería de un aeropuerto, esperando el vuelo entre amigos y con un montón de risas que hacen que el tiempo pase volando.
Tras un suave aterrizaje y posterior recogida de maletas, salimos a encontrarnos con “El hombre de amarillo, bueno, o verde”… era el encargado de la parada de taxis, que nos indicó cuál era el nuestro para llevarnos directamente al hotel.
Una vez allí, tras un tanto accidentado check-in, y como teníamos un poco de tiempo libre Mariano pensó que debíamos comportarnos como los “grandes” (léase entre líneas futbolistas concentrados antes de un partido), y nos llevó a un parque cercano a dar un paseo para estirar un poco las piernas y hacer hora hasta la comida. El parque era inmenso y muy verde, lleno de gente haciendo deporte… y desde el que se podían ver las pistas donde se hacen los míticos saltos de esquí el día de Año nuevo.
Con puntualidad noruega, nuestro anfitrión, Ove Gusevic, nos vino a recoger para llevarnos a un restaurante a comer. Tuvo la gran amabilidad de compartir la mesa con nosotros y ponernos un poco al día de cómo se iban a suceder las horas posteriores.
Comimos y Ove nos indicó una ruta sencilla para llegar al centro de la ciudad, y es que como disponíamos de un rato libre, pensamos que era una oportunidad para explorar un poco la capital noruega.
Nos encantó la ciudad, no demasiado grande, fácil de visitar y con muchísima gente en la calle, disfrutando de lo que para nosotros es bastante habitual, pero para ellos no, una magnífica tarde de sol. Aprovechamos para ver la Ópera, el Ayuntamiento y el Palacio Real. No fue demasiado, pero sí lo suficiente para confirmar que es una ciudad a la que nos gustaría volver, para hacer Nanbudo y para visitarla con un poco más de tiempo.
Con las piernas de los chicos retumbantes por el montón de kilómetros andados y el poco descanso y ante la remota posibilidad de que un fisioterapeuta estuviese esperándoles en el spa para darles una sesión preparatoria antes del campeonato, decidimos volver al hotel para que pudiesen descansar. Por supuesto, antes pasamos por el Dojo para ver el lugar donde se iba a desarrollar la competición al día siguiente y también para finalizar los trámites previos a la misma. Como esperábamos, estaban ultimando los detalles, poniéndolo todo de gala y preparándolo para el gran acontecimiento del día siguiente y es que 50 años no se cumplen todos los días…
Una vez en el hotel y con menos tiempo para el descanso del que nos hubiese gustado, de nuevo Ove mandó un transporte para nosotros que nos llevó a su maravillosa casa donde nos había preparado una increíble cena. Compartimos mesa, sofá, risas, confidencias y buen ambiente con Ove, y también con nuestro compañero húngaro Tibor Suveg y con André, otro de los competidores de Noruega que había venido para la competición.
Tras la cena, en la que además de pasar un rato muy agradable supimos que Mariano y Ove habían aprovechado para programar proyectos conjuntos, nos devolvieron al hotel, donde esta vez sí, aprovechamos toda la noche para dormir tranquilamente.
El sábado a las 8 en punto estábamos en el bufet dispuestos a desayunar antes de dirigirnos a la competición. Algunos los hicimos tranquilamente, nuestras estrellas, Ruth y Carlos, con el estómago un poco encogido por los nervios lo hicieron más breve.
A las 9.30 y tras 15 minutos de reunión arbitral previa dio inicio la competición, donde se sucedieron las rondas de katas femenino y masculino para disputar después la final entre los 3 mejores.
La parte de kata fue muy dinámica y propició que se pudiese continuar seguidamente y sin apenas tiempo de espera el Ju Randori.
Como ya todos sabemos, gracias a los medios de comunicación, en Kata Carlos quedó en una meritoria 3ª posición. El nivel técnico de los 2 primeros clasificados es tan increíble, que venirse con una medalla de bronce pone de manifiesto el norme trabajo que ha realizado Carlos con la ayuda de Josan durante los meses de preparación. Ruth nos sorprendió con su medalla de plata, porque no olvidamos que es su primera competición en categoría Senior. La benjamina de la expedición estaba en Junior hace sólo unos meses y quedó segunda sólo por detrás de la actual campeona del mundo, que realizó unos katas que demostraron por qué se alzó con ese título.
En combate, Carlos, una vez más, la apisonadora. En la actualidad no tiene rival en el tatami, es una máquina de levantar banderas. Quedó en primer lugar sin dar absolutamente ninguna opción a sus contrincantes. Ruth quedó de nuevo segunda, y de nuevo sólo detrás de la campeona del mundo, lo que hace presagiar la impresionante carrera que tiene por delante.
A última hora de la tarde se entregaron los trofeos y para la gala final en la que los alumnos más pequeños de Oslo hicieron una bonita demostración, vinieron personas tan importantes como la Directora de Deportes del Ayuntamiento de Oslo o el Presidente de la Federación noruega de karate.
Por si no eran suficientes los triunfos que consiguieron, también fueron galardonados como mejores competidores en sus categorías de peso ligero y pesado respectivamente.
Cuando terminamos de felicitar a todos los participantes, de hacernos fotos con todos, de reírnos sin parar y de sentirnos orgullosos de lo que somos y representamos nos fuimos a poner guapos para lo que también nos gusta mucho, ¡la fiesta “party time”!
Como no podía ser menos y con todo ambientado al efecto, nos esperaba una cena con todos los compañeros para celebrar la maravillosa competición se había desarrollado, pero sobre todo, los 50 años del club NANBUDO OSLO KARATEKLUBB. Hubo comida, bebida, música en directo y un montón de momentos que nos llevamos y que recordaremos durante mucho tiempo, como la foto que se hicieron 3 generaciones de campeones del Mundo de pesos pesados… Junior, Josan y Carlos… juzgad vosotros mismos.
Con la satisfacción de saber que lo habíamos dado todo nos retiramos al descanso a una hora muy razonable, porque de nuevo la huelga hacía que no paráramos de mirar nuestros teléfonos móviles.
El domingo a las 9 ya estábamos listos en la puerta del hotel y poco más tarde en el tren que nos dejaría en el aeropuerto. Con el poco talento que nos caracteriza (humorísticamente hablando, está claro), mientras esperamos a embarcar no paramos de reír, y de echarle guasa al asunto, porque Iberia se propuso que pasáramos el domingo con ellos y retrasó nuestro vuelo desde Madrid. Algunos, los más suertudos, Mariano y yo misma, llegamos a casa a las 12 de la noche… los menos afortunados, los compis de Sabi, hasta las 4 de la mañana no pisaron la cama.
Viaje agotador, pero sin duda muchísimo más enriquecedor.
No podemos más que dar las gracias a Ove Gusevic, que confirmó lo que algunos ya sabíamos, que es un anfitrión espectacular, que sabe lo grande que es lo que tenemos entre manos y que tiene una capacidad como nadie para relacionarse, para moverse y saber estar.
Él, junto con el resto del Oslo Karateklubb han hecho que hayamos pasado un fin de semana increíble y que estemos deseando volver a verlos.
Como siempre digo cuando me preguntan qué es lo mejor del Nanbudo y con lo que yo me quedo, es con todo lo vivido y con todas las personas que te encuentras en el camino.
Continuará…